Como siempre... hay algo que te recuerda por qué eres de tal forma... y por qué no eres como fulanito... que se atrofia la cabeza con sonidos a go-go. O sutanita que solo mueve el cuello cuando no puede hablar ni salir corriendo.
Por qué casi pareces inmutable... con la mirada fija... y tu boca solo se mueve para decir: como quieras.
-Al menos sutanita corre- dices. -Si corro, me puedo lastimar- en fin.
Porque lo que haces siempre es más interesante... solo tú lo disfrutas.
Y lo que dices... tal vez ni tú lo entiendes.
Y me quedo pensando otra vez... otra vez... pero ya no fue lo que hice, fue lo que temía: y si me disculpo... -no... mejor así-
Buscarte, incansablemete... incansablemente mirarte en mi memoria, y mi corazón me instaba a decirte abiertamente lo que ya no aguantaba mi pecho.
Después fue el sin-sentido: -no, ya no tiene caso, ya pasó mucho tiempo, son niñerías... es mejor asi- y el tiempo se acabó. Yo no pensé que con el tiempo tambien se irían sus maletas, y sus cosas... y que con el tiempo ella no sería la misma... ni que se volvería inalcanzable. Definitivamente.
El "tal vez después" era un autoengaño... porque no quisiste aceptar el "será nunca".
Por eso no lo intentaste... por eso no dijiste nada... por eso te quedas inmutable, con la mirada dura... y por eso lo que sientes, lo que quieres, nunca será más que un: como quieras.