Mefistófeles

Desde la primera vez que lo vi lo sentí mío... tan tranquilo él, recién llegado a mi casa y ya la sentía como suya... se dejaba acariciar el muy consentido... un gato enorme, hermoso... con su pelaje suavecito y pachón... su pose siempre muy de estatua... y a veces se quedaba tan quieto, que de verdad parecía estatua... se escondía en el armario de mi mamá y se quedaba ahí dormido... mientras que yo andaba como loca buscándolo... mi pequeño Mefistófeles. No le gustaba interactuar con la gente... sólo se acercaba cuando necesitaba levantar su ego mientras lo acariciaban... su caminar muy digno, sus patitas fuertes... no recuerdo un sólo día en el que no pensara en él... me gustaba jugar con él, hacerlo enojar un poquito acariciándole la panza...o la cola... eso le molestaba mucho... y a veces, cuando me sentaba frente a la computadora, él brincaba sobre el escritorio y se acostaba justo en frente del monitor... me gustaba que me siguiera a todos lados... por todo el patio... nunca salió de mi casa... y creo que no saldrá de mi corazón... lo extraño mucho... Mefis...
